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Sala de prensa Laboral Kutxa

Notas de prensa

los hogares vascos confirman su escepticismo

En el segundo trimestre de 2026 el índice de confianza de los hogares vascos (-9) es similar al obtenido en los dos trimestres precedentes (-9 y -8, en el cuarto trimestre de 2025 y el primero de 2026). Los hogares vascos confirman su escepticismo, lastrado por la incertidumbre de los últimos años que suma la inestabilidad generada por la guerra de Irán, cuyo plazo de resolución condicionará las perspectivas de la actividad económica y del empleo. Este escepticismo refleja, además, la percepción de deterioro en factores socialmente relevantes y cotidianos (sanidad, vivienda) y en la credibilidad en la estructura social (política interna, procesos judiciales).

 

¿Cuál es la posición de los hogares vascos con respecto de los de su entorno?

  • La evolución registrada entre el primer y segundo trimestre de 2026 sitúa a los hogares del Estado (-6) y de la C.A. de Euskadi – CAE (-9) en el escepticismo, mientras que los hogares de Dinamarca (-14), UE-27 (-19), Francia (-21), Alemania (-19) y Países Bajos (-23) son claramente pesimistas y, además, se acercan a los peores resultados de 2020. Los hogares europeos están sobrepasados ante un escenario que lejos de mejorar, empeora, con unas expectativas condicionadas por la anticipación del deterioro de su estado del bienestar.

¿Cómo se construye la confianza de los hogares vascos y su evolución?

  • La confianza de los hogares sigue lastrada, en primer lugar, por las negativas expectativas sobre la marcha de la economía general (-26), ciertamente desacopladas con respecto de la trayectoria del crecimiento económico y del empleo, notoriamente positivas, y, en segundo lugar, por las expectativas sobre la marcha de la economía del hogar (-11). Frente a este balance negativo, los hogares vascos son casi optimistas con relación al desempleo (-2) y confirman su capacidad de ahorro (+4), siendo los dos indicadores que compensan y tiran al alza de la confianza, aunque no consiguen que revierta en valores positivos.
  • Estas expectativas se construyen en un contexto laboral robusto, ya que la afiliación de la CAE está en máximos históricos (1.042.680 afiliaciones en mayo, 13.531 cotizantes más que hace un año) y el paro registrado sigue en descenso (103.733 personas en mayo, siendo el mejor dato en 17 años). Además, el PIB en la CAE ha crecido de forma sostenida por encima del 2% en los últimos cinco trimestres. Pero, la sombra del escenario es la inflación (+3,2%, en el IPC general, de la CAE en abril), que no termina de volver a una senda del 2%.

¿Cómo afecta la confianza en el gasto y la inversión del hogar?

  • La valoración del momento de compra (-21) sigue siendo negativa mientras que el índice de expectativas de realización de compras es positivo (+1) y la intención de compra de vivienda y vehículo se mantiene en niveles parecidos (1,4% y 5,6% de los hogares que señalan esta potencial compra). Son expectativas alineadas con el dinamismo en la compra-venta de viviendas (6.748 operaciones en el primer trimestre; -0,2%) y la venta de vehículos nuevos aumenta (+4,2%, 9.252 vehículos, en el acumulado enero-abril) en la CAE.
  • Por último, hay que subrayar que los hogares vascos son realmente pesimistas (-28) con respecto de la evolución de los precios, factor al que son altamente sensibles, reflejando la percepción de la rápida traslación al consumidor del incremento de los costes (precio del petróleo, por ejemplo) y, sobre todo, del aumento continuado de los precios de los productos cotidianos, que no se percibe de igual forma cuando descienden.

En síntesis: en la primera mitad de 2026, los hogares vascos confirman su escepticismo, lastrado por una incertidumbre geopolítica exacerbada a la que se suma la problemática social interna, factores compartidos con los hogares europeos. Con todo, este deterioro de la confianza coexiste con un contexto laboral y económico positivo y resiliente, siendo el lastre fundamental la evolución de la inflación. Los hogares vascos afrontan el verano dentro del escepticismo, pero muy cerca de entrar en el pesimismo, progresión que dependerá de la contención de la incertidumbre y la inflación y del sosiego político.